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¿Conoces tu lado oscuro?
La sabiduría de los cuentos
La sabiduría de los cuentos: resuelve tus miedos
Mem Fox en su libro “Leer como por arte de magia: cómo enseñar a tu hijo a leer en edad preescolar y otros milagros de la lectura en voz alta” cuenta que le sucedió la siguiente anécdota: Le preguntó a Einstein que hacer para que sus hijos fueran más inteligentes y este le respondió: “léales cuentos de hadas”. La Sra. Fox le respondió: “Ya, ¿y qué debo hacer después de haberles leído cuentos de hadas?” Y Einstein le contestó: “Pues léales más cuento de hadas”. Fox salió de estar conversación creyendo que Einstein pensaba que “los cuentos de hadas requieren de una mente atenta a los detalles, muy activa en la resolución de problemas, capaz de viajar por los corredores de la predicción y la búsqueda de los significados”.

A mi parecer los cuentos contienen aquella sabiduría que necesitamos aprender para manejarnos en las distintas experiencias que nos depara la vida. Déjenme que les cuente la experiencia de la que fui testigo hace poco en un taller de Arteterapia: la propuesta consistía en una dinámica grupal. Los participantes debían desarrollar el taller analizando sus miedos. Y ahí, en esta amalgama de emociones encontradas apareció el cuento de Barba Azul.

Para ponérmeles en situación resumiré brevemente una de las versiones del cuento: “Trata de un señor feudal aparentemente muy correcto pero que provocaba la desconfianza y el terror entre sus paisanos, pues desaparecían misteriosamente las mujeres con las que se había casado. Su característica física más importante era que poseía una Barba Azul que causaba temor en los demás. Después de un periodo de conquista, consiguió enamorar a una dama que era la más pequeña de tres hermanas y se la llevo a vivir a su castillo.

El castillo era tan grande y lleno de habitaciones que la dama no las conocía todas. Además Barba Azul siempre llevaba las llaves de las habitaciones consigo. Un día tuvo que salir de viaje y le entregó las llaves confiándole su custodia y sacándola la promesa de no abrir jamás la habitación que correspondía a la llave más pequeña o sino su cólera se desataría sobre ella. Las hermanas, por no dejarla sola, vinieron a pasar una temporada al castillo mientras Barba Azul estaba ausente y decidieron jugar a abrir todas las habitaciones y descubrir cuál era la estancia a la que se correspondía dicha llave. Cuando la abrieron se encontraron con el cuarto de los horrores: en la penumbra descubrieron que el suelo estaba inundado de sangre y que había huesos y calaveras por doquier.

Quisieron cerrar de nuevo la puerta con llave pero no lo consiguieron. La esposa empezó a sentir miedo de la reacción de su marido a su regreso, máxime cuando comprobó que la llave también había empezado a sangrar y que no había forma ni de parar ni de limpiar la hemorragia. Regresó Barba Azul, que dándose cuenta de lo sucedido, reclamo su venganza: darle muerte a su esposa por la traición. Esta le pidió un tiempo para prepararse para el momento de su muerte y le fue concedido. Durante este rato, sus hermanas subieron a la torre más alta para ver si divisaban a los hermanos que iban a venir de visita y así rescatar a la dama. Pasó el tiempo y Barba Azul se impacientaba y reclamando su venganza repetidamente, la hizo venir para degollarla con sus propias manos. En el último instante, aparecieron los hermanos salvándola de su fatal destino y en el combate Barba Azul murió.

Después de la lectura del cuento los participantes del taller dibujaron la escena que más les había impactado para después comentar el aprendizaje que habían hecho. Estas fueron algunas de las respuestas:


Esta puede ser una manera de trabajar los cuentos, pero ahora te propongo otra: escribe un cuento, tu cuento. Dibuja una escena de él, y luego observa que te ha ocurrido en el proceso. ¿Qué te has querido decir? ¿Qué mensajes te da? ¿Cómo te has sentido realizándolo? Saca tus propias conclusiones y úsalo para mejorar tu vida.

Recuerda que los cuentos son de gran importancia para el desarrollo psicológico: contribuyen a potenciar el desarrollo afectivo y social, estimulan la observación, la atención, la memoria y la estructura temporal; facilitan encuentros de comunicación y entretenimiento dentro de un clima tranquilo y relajado; estimulan la imaginación, la curiosidad y la fantasía, tan necesarias para descubrir el mundo y desarrollarse en él; favorecen aprendizajes y actitudes de escucha, atención y diálogo; refuerzan hábitos de observación y exploración; contribuyen a comprender e interiorizar formas de convivencia, valores y normas; fomentan sentimientos de seguridad, confianza y autoestima.
Fortalece tu autoestima
Arteterapia: Crisis y Creatividad
Escrito por:
Rocío Barba
 Tel. 616 944 762
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