Artículos
Fortalece tu autoestima desde la Arteterapia
Durante el verano, muchas personas hacemos una reflexión sobre lo que ha sido el curso anterior y nos propoponemos metas para este nuevo que empieza. Mi propuesta es que dentro de esas metas hagamos una reflexión de cómo está nuestra autoestima y como nos gustaría que estuviera.
La manera en cómo nos percibimos con respecto a nosotros mismos, afecta de forma decisiva todos los aspectos de nuestra experiencia. Nuestras respuestas ante los acontecimientos, dependen de quién y qué pensamos, creemos o sentimos que somos. Las experiencias de nuestras vidas -logros y éxitos, dramas y crisis -, son reflejos de la visión íntima que poseemos sobre nosotros mismos. Por eso, la autoestima positiva es el requisito fundamental para una vida plena y es clave para el éxito y el fracaso; además de necesaria para comprendernos y comprender a los demás.
Una canción hindú dice: “Porque él cree en sí mismo, no trata de convencer a los demás. Porque él está satisfecho consigo mismo, no necesita la aprobación de los demás. Porque él se acepta a sí mismo, el mundo entero lo acepta”.
Pero ¿qué es la autoestima? Podríamos considerar la autoestima como la suma de conjunto de reflexiones y juicios acerca del propio valor y competencia en los diferentes dominios de la vida. En parte causa, y en parte consecuencia de problemas y maneras de enfocar la vida. Se constituye durante la infancia, pero puede transformarse bajo la influencia de los acontecimientos del día a día, y el crecimiento personal.
Lo ideal sería que todos experimentáramos confianza y respeto hacia nosotros mismos y, como consecuencia, tuviéramos la sensación de que merecemos ser felices y desarrollar una vida plena. Sin embargo, por desgracia, hay muchas personas que no viven de esta manera sus vidas: padecen sentimientos de inseguridad, de culpa, de miedo, de inutilidad… Es como experimentar la sensación de no ser válidos o suficientes para afrontar su propia existencia. No siempre estos sentimientos se reconocen y admiten con facilidad, pero el hecho es que existen.
Puede ser que, durante el transcurso de nuestra vida, nos haya sido fácil valorarnos de una forma positiva o, por el contrario, nunca hayamos podido estar satisfechos de nosotros mismos. Puede que hayamos faltado en ocasiones a nuestra propia honestidad, integridad, responsabilidad y/o autoafirmación; o puede que hayamos juzgado nuestras acciones con una comprensión y una compasión inadecuadas, y no nos permitamos por ello querernos.
Desarrollar nuestra autoestima es acrecentar nuestra convicción que podemos entregarnos con confianza a nuestras experiencias, eligiendo aquellas que nos hacen felices y nos aportan valores para alcanzar nuestras metas. Cuanto mayor sea nuestra autoestima, mejor preparados estaremos para afrontar las adversidades, y más resistiremos las presiones que nos hacen sucumbir a la desesperación o a la derrota.
Con una autoestima positiva nos podremos permitir ser “ambiciosos”; no necesariamente en nuestro ámbito laboral o económico, sino en los términos de lo que esperamos experimentar en la vida en los planos emocionales, creativos, o espirituales. Nos permitirá entablar relaciones sanas que nos nutran, y no vivir las destructivas; estaremos dispuestos a tratar entonces a los demás con respeto, benevolencia y buena voluntad, ya que no percibiremos a los demás como una amenaza: porque el respeto a uno mismo, es la base para sentir respeto hacia los demás.
Cuanto más positiva sea nuestra autoestima, más alegría experimentaremos por el hecho de existir, de ser, de levantarnos cada mañana y vivir dentro de nuestros cuerpos.
La autoestima, en cualquier nivel, es una experiencia íntima: reside en el núcleo de nuestro ser. Es lo que yo pienso o siento sobre mí mismo, no lo que los otros piensan o sienten sobre mí (aunque, si nuestra autoestima es baja, puede estar muy influenciada por el entorno).
Cuando nuestra autoestima es positiva, nos permite expresar una opinión controvertida desde el respeto a las opiniones ajenas. Somos más capaces de auto aprobarnos y de aprobar a los demás, y desarrollamos en la tolerancia y la confianza, tanto hacia nosotros como sobre el entorno. Nos volvemos más asertivos y decididos, menos ansiosos, menos sensibles a la crítica, más atentos a los valores personales que a las creencias de grupos. Mejoramos también nuestra salud física, valoramos más la independencia, reconocemos más fácilmente las características positivas o negativas de los demás. En definitiva; nos queremos más y cuidamos de nuestra vida, nuestras emociones, y nuestras relaciones.
Me resulta importante señalar y reiterar que la búsqueda de la autoconfianza y el autorespeto hemos de hacerla dentro de nosotros mismos: fracasaremos si lo buscamos mediante la aprobación ajena.
Es por ello que te propongo el siguiente ejercicio: Para desarrollarlo vas a necesitar varias sesiones. Al comenzar cada sesión realiza primero una meditación, céntrate en tu respiración, toma contacto desde la honestidad y la humildad contigo mismo. Coge 3 cartulinas, una para cada sesión, pinturas, ceras de colores o materiales que quieras utilizar. Se creativo.
En la primera pinta con colores, formas o conceptos, como te ves ahora. Incluye que te gusta y que no te gusta de ti mismo, que cosas se te dan bien y en cuáles te bloqueas, qué cosas dices sobre ti, o cómo actúas para que te causen problemas o viceversa. Qué te avergüenza más frecuentemente, qué te enfada o entristece, qué situaciones te hacen especialmente vulnerable. Qué habilidades o recursos te resultan ineficaces en momentos difíciles y, aún así, cómo te mueves desde ellos. Qué comportamientos hacen difíciles tus relaciones con los demás, que defectos o debilidades te hacen rechazar a determinadas personas. En qué aspectos de tu vida te sientes menos orgulloso, y cuáles son aquellos aspectos que crees que los demás desaprueban de ti. Qué aspectos de tus comportamientos, crees que son o han sido castigados o censurados.
En una segunda sesión, mediante la meditación, visualiza tu estado idóneo a alcanzar. Cómo te gustaría ser, y cómo te verías siendo de esta manera. Dibújalo y disfruta con ello. Recréate en cada detalle, cualidad y característica que te gustaría desarrollar o adquirir.
En la tercera sesión, dibuja que vías, caminos y procesos tienes que desarrollar para realizar estos cambios. Busca aquellas imágenes que representen los recursos de los que dispones, y como acceder a ellos.
Gracias a la Arteterapia podemos desarrollar formas creativas de crecer en nuestra autoestima; nos podemos dar aquellas respuestas que buscamos o desbloquear aquellos aspectos de nuestra psique que estén imposibilitando nuestro desarrollo y crecimiento interior. Confía en tu proceso, pues se te va a dar aquello que percibas sobre ti mismo.
Y sobre todo, y por encima de todo, quiérete cada día un poquito más. Sé feliz.
Escrito por:
Rocío Barba
Tel. 616 944 762